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¿Cuáles son las 10 economías emergentes con mayor potencial de crecimiento hasta 2030?

¿Cuáles son las 10 economías emergentes con mayor potencial de crecimiento hasta 2030?

¿Cuáles son las 10 economías emergentes con mayor potencial de crecimiento hasta 2030?

India, Indonesia, Vietnam y Filipinas destacan por la combinación de población, inversión y expansión industrial. Bangladesh, Nigeria, Kenia y Etiopía ofrecen oportunidades importantes, aunque con riesgos más elevados. México y Brasil completan la selección por el tamaño de sus mercados y su capacidad para atraer inversión productiva.

El potencial no implica un crecimiento asegurado. Esta clasificación contempla cinco variables: volumen de mercado, dinámica demográfica, potencial de mejora productiva, atractivo para el capital y trabas financieras. Los porcentajes señalados representan proyecciones orientativas de expansión real interanual para lo que resta de la década, quedando descartados como predicciones oficiales o retornos garantizados.

1. India: magnitud y diversificación

Con una población superior a los 1.400 millones de personas, India fusiona un vasto mercado interno con oportunidades de crecimiento en los sectores de servicios, manufactura, energía e infraestructura. Si logra sostener una expansión real situada en torno al 6 % o 7 % cada año, su economía experimentaría un incremento que la situaría, hacia 2030, entre un tercio y dos quintos por encima de su tamaño en 2025.

La fabricación de componentes electrónicos y la ampliación de carreteras y redes eléctricas muestran cómo la inversión puede elevar la capacidad productiva. El desafío es convertir ese avance en suficientes empleos de calidad y reducir las diferencias entre regiones. La educación, la participación laboral femenina y la disponibilidad de suelo e infraestructura serán decisivas.

2. Indonesia: recursos, industria y consumo

Indonesia reúne una población cercana a los 280 millones de personas, abundantes recursos minerales y un mercado de consumo en expansión. Un escenario de crecimiento real del 4,5 % al 5,5 % anual hasta 2030 dependería, en parte, de que transforme más materias primas dentro del país.

El níquel refleja perfectamente esta oportunidad: más allá de su simple extracción, Indonesia persigue la industrialización de componentes para baterías. No obstante, progresar en dicho sector demanda electricidad segura, innovación tecnológica, capacitación técnica y marcos normativos predecibles. Asimismo, la fragmentación geográfica del archipiélago encarece la logística y continúa obstaculizando la cohesión del mercado.

3. Vietnam: manufactura orientada a la exportación

Vietnam se ha consolidado como destino de inversión industrial gracias a su mano de obra, sus vínculos comerciales y su experiencia exportadora. Un crecimiento real del 5,5 % al 7 % anual sería posible si aumenta la productividad y conserva su atractivo para nuevas fábricas.

Su principal oportunidad consiste en avanzar desde el ensamblaje hacia labores de mayor valor añadido, tales como la creación tecnológica y la producción de piezas. Por otro lado, su mayor debilidad radica en la fuerte dependencia que mantiene respecto al mercado externo. Cualquier contracción en la demanda de sus compradores, las modificaciones en la normativa comercial o las fallas en el suministro eléctrico tienen el potencial de obstaculizar su progreso.

4. Filipinas: población joven y servicios

Filipinas cuenta con más de 110 millones de habitantes y una población relativamente joven. El consumo, las remesas y la prestación de servicios a empresas extranjeras respaldan un posible crecimiento real del 5 % al 6,5 % anual.

Para ampliar esa base, el país necesita mejorar puertos, transporte, electricidad y formación. Una infraestructura más eficiente permitiría que su fortaleza en servicios se complementara con más actividad industrial. Los desastres naturales y los elevados costos de la energía son riesgos persistentes.

5. Bangladesh: de la confección a una industria más diversa

La industria de la confección ha transformado a Bangladesh en un destacado exportador y ha generado una enorme cantidad de puestos de trabajo, sobre todo femeninos. Con una demografía que supera los 170 millones de habitantes, la nación todavía dispone de espacio para potenciar sus ganancias y su eficiencia. Alcanzar una expansión económica real situada entre el 4,5 % y el 6,5 % cada año haría indispensable estabilizar las finanzas y ampliar la variedad de productos exportados.

Su trayectoria en el sector textil evidencia su capacidad para competir a nivel internacional. El próximo paso consiste en potenciar nuevas manufacturas y servicios, optimizar la cadena logística y garantizar el abastecimiento energético. Dicho progreso no se produce de forma automática, debido a la vulnerabilidad ante ciclones e inundaciones, las tensiones financieras y la excesiva dependencia de una única industria exportadora.

6. Nigeria: un mercado gigantesco que demanda mayor productividad

Nigeria alberga una población superior a los 220 millones de personas, consolidándose como uno de los mercados con mayor potencial en el continente africano. Aunque su demografía juvenil posee la capacidad de estimular tanto la demanda como el tejido empresarial, más habitantes no implican, por sí solos, mayor bienestar. Con el propósito de incrementar el producto interno por ciudadano, el rendimiento económico necesita expandirse de manera constante a un ritmo superior al crecimiento demográfico.

Un escenario de crecimiento real del 3 % al 5 % anual dependería de mejoras en electricidad, seguridad, estabilidad de precios y funcionamiento del mercado de divisas. La agricultura transformada, la industria alimentaria y los servicios ofrecen posibilidades más allá del petróleo. Si no se reducen los costos de producir y transportar, el potencial demográfico quedará parcialmente desaprovechado.

7. Kenia: servicios e integración regional

Kenia destaca como centro comercial y financiero de África oriental. Su experiencia en pagos mediante teléfono móvil muestra cómo una solución adaptada a necesidades locales puede ampliar el acceso a servicios y facilitar pequeñas transacciones.

Un crecimiento real del 4 % al 5,5 % anual hasta 2030 sería más sólido si el país mejora carreteras, energía y productividad agrícola, y aprovecha sus vínculos con los mercados vecinos. El peso de la deuda pública, la presión fiscal y las sequías pueden restringir la inversión necesaria para lograrlo.

8. Etiopía: gran margen de avance, con alto riesgo

Etiopía supera los 120 millones de habitantes y parte de niveles relativamente bajos de ingreso por persona. Eso deja espacio para aumentar la productividad mediante mejores rendimientos agrícolas, manufactura e infraestructura. Un escenario de crecimiento real del 5 % al 7 % anual es plausible, pero especialmente incierto.

La inversión en electricidad y transporte podría ayudar a desarrollar industrias y conectar productores con compradores. No obstante, los conflictos internos, las necesidades de financiación, la escasez de divisas y las dificultades de pago de deuda pueden retrasar proyectos. En Etiopía, la estabilidad es una condición fundamental para convertir el potencial en resultados.

9. México: proximidad a un gran mercado

México conjuga una sólida infraestructura industrial con una ubicación estratégica cercana a Estados Unidos. Dicha ventaja potencia proyectos de inversión enfocados en optimizar las cadenas de suministro. Sectores como el automotriz, los equipos médicos y las partes eléctricas reflejan la destreza nacional para formar parte de redes productivas de alta complejidad.

Su potencial no depende de alcanzar las mayores tasas de esta lista: un crecimiento real sostenido del 1,5 % al 3 % anual tendría efectos relevantes por el tamaño de su economía. Para acercarse al extremo superior del intervalo, necesita más electricidad, agua, seguridad, infraestructura y certidumbre para invertir. La concentración de exportaciones en Estados Unidos también lo expone a cambios comerciales.

10. Brasil: recursos, energía y mercado interno

Brasil reúne un gran mercado interno, una agricultura competitiva y abundantes recursos energéticos y minerales. La producción de alimentos, los biocombustibles y determinados minerales pueden beneficiarse de la demanda mundial hasta 2030.

Un incremento real del 2 % al 3 % cada año resultaría significativo dada la dimensión de su economía, pese a que exige sortear escollos ya conocidos: la escasa inversión en infraestructura, los elevados gastos logísticos, los retos fiscales y un avance insatisfactorio de la productividad. El valor agregado residirá menos en comercializar una mayor cantidad de materias primas y más en procesarlas de manera eficiente y sustentable.

¿De qué manera se puede contrastar su potencial sin mezclar las dimensiones con la rapidez?

  • Máxima escala de expansión: La India sobresale por la dimensión de su mercado y una velocidad de desarrollo considerablemente alta; asimismo, Indonesia reúne tanto gran tamaño como dinamismo.
  • Proceso industrial con enfoque al exterior: Vietnam junto con Bangladesh lograrán progresar siempre que amplíen su oferta productiva y optimicen sus redes de transporte y servicios.
  • Bono demográfico: Filipinas, Nigeria, Kenia y Etiopía tienen el desafío de transformar su juventud en fuentes de trabajo eficientes.
  • Potencial basado en dimensiones y materias primas: México al igual que Brasil poseen la capacidad de impulsar de forma notable su rendimiento industrial, aun cuando no lideren los porcentajes de incremento.

Los datos de expansión tienen que interpretarse en calidad de márgenes condicionales, y no a modo de una estimación precisa de los acontecimientos venideros. Asimismo, aparte del producto interno bruto global, resulta útil examinar el ingreso por persona, dado que un sistema económico es capaz de registrar crecimiento a la par que la calidad de vida avanza de forma pausada si sus habitantes se multiplican con velocidad.

De aquí a 2030, la diferencia entre estas diez economías no estará solo en sus ventajas iniciales, sino en su capacidad para convertirlas en productividad. Electricidad fiable, educación, transporte, estabilidad económica e instituciones eficaces pueden hacer que una población numerosa, una fábrica nueva o un recurso natural se traduzcan en mejores ingresos. Sin esas condiciones, incluso las oportunidades más prometedoras pueden quedarse a medio camino.

Por Leni Comejo Romo