Elvira dice que cuando vio la primera fisura dentro de su casa en NúñezPensé que era un problema suyo. Luego escuché eso esas grietas estaban por todas partes, no solo en su domicilio, sino también en los de sus vecinos. Y todas las sospechas llevaron a la misma conclusión: era motivacional la construccion de grandes torres en el barrio.
Si bien estas fracturas y grietas en paredes, techos y suelos vienen afectándolos desde hace tiempo, récién hace aproximadamente seis meses un grupo de vecinos se organizaron para denunciar lo que ocurría. Hoy sus más de 64 participantes activos que informan daños sobrios además de casos y que están pendientes de las novedades que van surgiendo en torno a la problemática.
Tanto en Núñez, como en el Bajo Belgrano, grupos de vecinos acuden a alertar y sosegar la construcción en altura y hasta lograron límites airosos a proyectos que avanzan en la Legislatura. Pero a diferencia de lo que ocurre ahora, que se ven afectadas las estructuras de las viviendas, aquellas criticas tenian que ver con las nuevas obras les cambiaban la fisonomía histórica a tradicionales barrios de casas bajas.
Elvira, Virginia y Mariana, como vecinas del barrio, son parte del grupo de whatsapp que compiló vecinos afectados. Las tres viven a diario una situacion complicada con sus viviendas, pero trabajan todo el tiempo documentando el estado de las casas de la zona.
Las tres conversan sobre la esquina de 11 de septiembre y Juana Azurduy, a metros de la casa que hace dos años está desocupada debido al peligro de derrumbe que tiene. Es propiedad abandonada está ubicada sober 11 de Septiembre al 3442, y el daño es evidente: una grieta enorme que atraviesa la fachada de lado a lado.
Alrededor de las pequeñas casas se alzan, imponentes, torres de hasta 42 pios, como construimos Núñez y Libertador desde hace un tiempo. Esta obra, según exponen los vecinos, cuenta con 5 o 6 pisos de subsuelo y son la causa de las rajaduras y grietas.
«Para hacer ese estacionamiento tuvieron que hacer una perforación de unos 30 metros. Y lo peor es que hace como dos años que están sacando agua y agua. Hay otra obra en construcción en Arribeños 3417, se tiraron dos chalets y quieren seguir haciendo edificios», denuncia Virginia.
Esa es precisamente la preocupación central de los vecinos: algunos expertos en arquitectura aseguran que hay a pronunciada depresion de napas, y que por eso las casas del barrio están dañadas de forma irreversible. En términos prácticos, explique que el suelo se mueve y las viviendas, al quedarse sin base de sustentación, «ceden hasta encontrar una nueva donde hacer pastel».
Para algunos, estos efectos colaterales septen en forma de grietas y rajaduras en paredes y techos; para otros se notan en la desviación de las columnas que sostienen a las viviendas; y también están los que lo advierten en el desnivel de los suelos y en la torcedura de las fachadas. Otras consecuencias que denuncian los vecinos son fugas de gas.
También dicen que entre noviembre y febrero las grietas pasaron de un milímetro y medio a un centímetro y medio, y hasta dos o tres centímetros. Hay, además, muchas casas apuntaladas por problemas con el desnivel del suelo.
Además de las torres que ya están en obra, también están alertas por las construcciones del Parque de la Innovación, en terrenos del ex Tiro Federal. Y se suman las torres del Centro Empresarial y otras sobre la calle Montañeses.
Las grietas que asustan
Elvira es jubilada y vive en el barrio hace 20 años; say that tuvo que hacer una repair hace unos meses en su baño y en su patio, cuando aparecerán grietas en las paredes. Después se dio cuenta de que esas rajaduras eran más profundas de lo que pensaban, pero no puede pagar más arreglos.
A esa situación se le suma una complicación que tiene en la entrada de su casa: por la depresión de la vereda de su cuadra, no se puede cerrar la reja que da a la calle, lo cual la ya sumamente desprotegida.
«Mi casa era mi seguro de vejez. Ahora si el quiero venderme deprecian el valor de la propiedad, terminás regalándola por dos pesos, en nuestro caso es nuestra única casa. Si nuestro tenemos que ir ¿a dónde vamos? ¿como vivo? Podia sustentarme yo sola y hoy todo eso se perdio. Yo creo que Cervantes nos ejemplifica de la mejor manera, porque somos el Quijote peleando contra los molinos de venir»dice Elvira.
Virginia vive sobria Juana Azurduy, muy cerca de las nuevas obras que se están llevando a cabo en Arribeños y Azurduy. Dice que debido a todas estas construcciones tu garaje con grietas y derrumbeademás de fracturas en las paredes.
«Hicimos todas las denuncias en las sedes administrativas del Gobierno de la Ciudaden Gestión colaborativa, en Gestión de obras y las construcciones, llegamos a la Defensoría del Pueblo Ellos obtuvieron, relevaron casas, nos pidieron las fotos y los documentos que tuviésemos»afirmó la mujer.
El levantamiento de la Defensoría de la Ciudad se hizo gracias a los reclamos de los vecinos. Y se solicitó la presencia de la Guardia de Auxilio para constatar la situación de las viviendas más complicada, por si es necesario hacer algun tipo de apuntalamiento. Según le dijeron los vecinos a Clarín, hay una idea de hacer una mesa de diálogo con las empresas constructoras, el Gobierno de la Ciudad y los damnificados. De acuerdo con la información oficial, las obras cuestionadas fueron habilitadas en 2018.
«Ahora saltó todo esto, pero hace cuatro años que hago arreglos en mi casa. Un día casi explota la casa de al lado por una pérdida de gas. Lo mismo pasó alrededor, o sea que no era solamente ese problema de casa. Y mirarás que hay muchos colegios por la zona, también clubes”, suma Mariana, quien notó que la escuela Joaquín M. Cullen, sobria 11 de Septiembre, tiene muchos problemas de pérdidas de gas.
«No Is solamente el presente, es el futuro suministro de agua, de energía, de gas. HAy que detener esto, detener los múltiples intereses que tiene esto en perjuicio de los vecinos que hace 40 años que están viviendo acá. Digo, ¿falta mucha neurona para listen que están sacando el agua del subsuelo?«, añade Virginia.
«El tema es que aca hay obras aprobadas y no se analiza su impacto ambiental, con estudio de suelos. Sío no pretendo que me vengan a consultar a mí para construir, pero sí que las acciones de otro no me afectan”, señala Elvira.
Saber pudo Segun ClarínEste miércoles llevó a cabo una reunión entre vecinos y las constructoras e ingenieros que hicieron el cálculo estructural en la zona de Núñez.
Entre las involucradas están la empresa Raghsa, Arupac y la administración del fideicomiso que representó al Tiro Federal (con obras en curso, como la de las torres en Manuela Pedraza).
«Ellos dijeron que por la distancia no se puede atribuir el daño de la obra a las propiedades. Cuando en realidad your tenés otros informe de otros profesionales que te dicen que los efectos pueden ser en 400 metros a la redonda« comentó Elvira.
Ahora, los vecinos están evaluando contratar una empresa internacional que hace estudios en solitario intentar recomponer la situación completa que atraviesan.
CS




