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Impacto económico: US$ 12.000 para fósiles en tu lectura

Las grandes compañías de combustibles fósiles ganaron alrededor de US$ 12.000 en el tiempo que tardaste en leer este titular

Mientras millones de hogares enfrentan facturas energéticas cada vez más altas, las grandes compañías de combustibles fósiles proyectan beneficios históricos impulsados por la inestabilidad global.

El panorama energético mundial vive una etapa de marcados contrastes: mientras en numerosas regiones los consumidores enfrentan un aumento continuo en los costos de la energía, del transporte y de productos esenciales, las principales compañías dedicadas al petróleo y al gas se preparan para alcanzar beneficios excepcionales. Un análisis reciente de Oxfam International señala que seis de las mayores empresas de combustibles fósiles podrían obtener alrededor de 3.000 dólares por segundo en ganancias durante 2026, una cifra que pone de manifiesto la dimensión del fenómeno.

Las empresas incluidas en este cálculo —Chevron, Shell, BP, ConocoPhillips, ExxonMobil y TotalEnergies— alcanzarían en conjunto unos beneficios aproximados de 94.000 millones de dólares en el transcurso del año. Esta proyección supone un incremento significativo respecto al año anterior, consolidando una tendencia al alza que ha venido marcando el sector en los últimos años.

Un contexto geopolítico que impulsa los precios

El incremento de las utilidades no se debe exclusivamente a dinámicas internas de las empresas, sino que está fuertemente condicionado por un panorama internacional atravesado por tensiones geopolíticas; un factor especialmente decisivo ha sido la coyuntura relacionada con Irán y su papel en el estrecho de Ormuz, considerado una de las vías cruciales para el traslado mundial de petróleo y gas.

Las restricciones en este punto estratégico han limitado el flujo de crudo hacia los mercados internacionales, reduciendo la oferta disponible y elevando los precios. Como resultado, el valor del petróleo ha superado los 100 dólares por barril en distintos momentos, lo que ha tenido un efecto directo en los ingresos de las compañías productoras.

Este tipo de situaciones revela cuán susceptible resulta el mercado energético ante los conflictos internacionales, pues cualquier alteración en la cadena de suministro puede modificar el balance entre oferta y demanda, provocar fluctuaciones en los precios y abrir espacios de rentabilidad para los distintos actores del sector.

Beneficios en aumento frente a una crisis del costo de vida

El crecimiento de las ganancias corporativas contrasta con la realidad económica de millones de personas en todo el mundo. El encarecimiento de la energía se ha convertido en uno de los principales motores de la inflación, afectando tanto a economías desarrolladas como emergentes.

En Estados Unidos, por ejemplo, el precio promedio de la gasolina ha alcanzado niveles cercanos a los cuatro dólares por galón, lo que representa una carga adicional para los hogares. Este aumento se suma al encarecimiento de alimentos, vivienda y otros bienes esenciales, configurando un escenario complejo para los consumidores.

En regiones de Asia, donde muchos países dependen en gran medida del petróleo que transita por el estrecho de Ormuz, la situación ha sido aún más desafiante. Algunas naciones han implementado medidas como el teletrabajo o la reducción de la jornada laboral para disminuir el consumo de combustible. Asimismo, se han registrado casos de racionamiento en estaciones de servicio y dificultades en el abastecimiento de sectores críticos, como el sanitario.

En el África subsahariana, las restricciones de abastecimiento han generado también tensiones, impulsando a diversos gobiernos a aplicar medidas de control para afrontar la escasez. Estas situaciones evidencian cómo los vaivenes del mercado energético pueden repercutir de forma significativa en la vida diaria de las comunidades.

Una pauta que se reafirma a partir de crisis previas

El actual escenario no es un fenómeno aislado, sino la continuación de una tendencia que se ha intensificado en los últimos años. Conflictos como la guerra entre Rusia y Ucrania han contribuido a elevar los precios del petróleo y el gas, generando beneficios significativos para las empresas del sector.

Según evaluaciones realizadas por organizaciones como Global Witness, las grandes empresas dedicadas a los combustibles fósiles obtuvieron cerca de medio billón de dólares en ganancias durante los años posteriores al inicio de ese conflicto en 2022, una cifra que revela la enorme escala de los beneficios acumulados en un lapso relativamente breve.

Estudios adicionales, como los realizados por Rystad Energy y el medio The Guardian, han señalado que las mayores empresas del sector llegaron a obtener decenas de millones de dólares por hora en momentos de mayor tensión internacional. Estos datos refuerzan la idea de que la volatilidad geopolítica puede traducirse en oportunidades económicas para ciertos actores del mercado.

Inversión energética y transición pendiente

A pesar de los elevados beneficios, uno de los puntos más debatidos es el destino de estos ingresos. Diversos análisis indican que una parte significativa de las ganancias no se está destinando a acelerar la transición hacia fuentes de energía más limpias, sino que continúa orientándose hacia la expansión de actividades relacionadas con los combustibles fósiles.

Algunas compañías han ajustado sus estrategias en los últimos años. Por ejemplo, BP ha reducido ciertas inversiones previstas en energías renovables, mientras incrementa su enfoque en petróleo y gas. De manera similar, Shell ha revisado objetivos vinculados a la reducción de emisiones, y ExxonMobil ha ajustado su gasto en tecnologías de bajas emisiones.

Estas decisiones han suscitado críticas de diversas organizaciones ambientales y especialistas, que consideran que el escenario actual constituye una ocasión determinante para impulsar con mayor fuerza la transición energética; no obstante, las compañías sostienen que la demanda mundial de energía permanece elevada y que los combustibles fósiles aún ocupan una posición esencial dentro del abastecimiento energético.

Un equilibrio complejo entre oferta, demanda y sostenibilidad

El mercado energético global se encuentra en una encrucijada donde convergen múltiples factores: la necesidad de garantizar el suministro, la presión por reducir emisiones y la influencia de los conflictos internacionales. En este escenario, las decisiones de las grandes compañías petroleras tienen un impacto significativo no solo en la economía, sino también en el medio ambiente y la estabilidad social.

El aumento en la oferta podría ayudar a equilibrar los precios más adelante, aunque su evolución estará condicionada por factores como la resolución de conflictos, la capacidad productiva y los cambios en la demanda. A la vez, el avance hacia fuentes de energía renovable introduce retos de fondo que exigen inversiones continuas y una transformación en los patrones de consumo.

La coyuntura presente pone de relieve cómo el sector energético se entrelaza con múltiples áreas de la economía mundial, ya que los cambios en las cotizaciones del petróleo no solo inciden en las compañías dedicadas a esta actividad, sino que también se extienden a ámbitos como el transporte, la industria manufacturera y la producción agrícola, generando un efecto que termina influyendo en la vida diaria.

El contraste entre las ganancias récord de las petroleras y las dificultades económicas de los consumidores refleja una realidad compleja y multifacética. A medida que el mundo avanza hacia un modelo energético más sostenible, será clave observar cómo evolucionan las estrategias de las grandes compañías y qué papel desempeñan en la transformación del sistema energético global.

Por Leni Comejo Romo